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la bala perdida

Record Plant

La presencia de la madre de Phil Spector en la sala de control suavizó las formas de los músicos en aquella primera sesión en los Record Plant West. Como unos niños en la iglesia, aquellos adultos no osaron decir una palabra malsonante o beber una gota de alcohol delante de ella. Quizás por ello You Can’t Catch Me se convirtió en una de las mejores canciones grabadas hasta el momento. Las capas de sonido fluían suavemente como líquidos formando una solución y la voz de Lennon mostraba gran parte su registro y potencial. You Can’t Catch Me era la tercera y última de las canciones que se había comprometido a grabar para evitar enfrentarse a un juicio por plagio y con ella Lennon cerraba, al menos mentalmente, uno de los problemas que más horas de sueño le había robado. «Come Together nació a partir de un verso de una canción de Chuck Berry, pero solo me denunciaron mucho tiempo después, cuando admití su influencia en una entrevista», declaró en 1980. Pero Morris Levy, conocido en la industria como «El Pulpo», sabía reconocer la posibilidad de negocio en cuanto la veía y, cuando confirmó que aquel viejo tema de Berry formaba parte de su catálogo, envió a sus tiburones al juzgado.

Paul McCartney dio mayor crédito a la influencia de Berry en el tema que acabaría abriendo Abbey Road, «John se presentó con un tema que sonaba exactamente como una canción de Chuck Berry, incluso usó la frase de «here come old flat–top» de forma literal…». En la sala de control los músicos se felicitaban por el trabajo realizado y se disponían a escuchar la premezcla cuando escucharon una fuerte detonación. May Pang miró a través del cristal y vio a Mal Evans forcejeando con Phil Spector, quien portaba en su mano derecha una pistola. John se cubría los oídos con las manos. Cuando May entró al estudio Mal Evans ya le había arrebatado la pistola al productor y John reaccionó, «Phil, si vas a dispararme, dispárame, pero no me jodas los oídos, los necesito para trabajar». Bertha, la madre de Spector, miró aterrorizada aquella estampa que incluía al gigantesco Mal Evans con la cara ensangrentada por el golpe que se había llevado en la nariz durante el forcejeo. Las sesiones de «Oldies But Moldies» habían pasado directamente de salvajes a peligrosas. La seguridad de las personas que participaban estaba en juego.