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NIXON RENUNCIA

JUEVES, 8 DE AGOSTO DE 1974

Los rumores que habían comenzado a circular el día anterior eran ciertos. Nixon presentaría su dimisión mediante un comunicado televisado aquella misma noche. John telefoneó a su abogado para compartir con él aquel momento de felicidad y después se compró el Los Angeles Times, que dedicaba la portada completa a la primera dimisión presidencial de la historia del país. La gente con la que se cruzaba en Beverly Hills no dejaba de felicitarle, «John, ¿podría hacerte una foto con la portada del periódico?», le preguntó una fan a la salida de un café. «Por supuesto», dijo él esbozando una sonrisa triunfadora mientras sujetaba el periódico con la mano izquierda: «EXTRA: NIXON DIMITE. Explicará su decisión por televisión esta noche; Ford asumirá el cargo el viernes por la mañana». A las ocho de la tarde se presentó de nuevo en el estudio para supervisar la grabación de los coros de Harry Nilsson en Old Dirt Road. John había llevado la cinta a Los Angeles para que Nilsson grabara una segunda voz en la canción que habían compuesto de forma conjunta, «¿En serio que figuraré como compositor? Joder. ¡Me siento como el puto McCartney ahora mismo!».

Nilsson también había hecho su aportación al álbum de Starr con el tema Easy For Me, una sencilla pero efectiva balada que recuperaría en su álbum de 1975, Duit On Mon Dei, con unos maravillosos arreglos orquestales a cargo de Van Dyke Parks. Con tiempo para trabajar otro tema, Richard Perry decidió aprovechar toda la gente que había en el estudio para grabar las voces de Goodnight Vienna (reprise), proporcionando un ambiente festivo al cierre del disco. Incluso el productor salió de la sala de control para compartir el micro aéreo con el que el gran coro formado por May, John, Ringo, el saxofonista Bobby Keys, Harry Nilsson, Jessie Ed Davis, Billy Preston y el resto de músicos y técnicos. John, con una de sus camisetas preferidas, dejaba claro su amor por la ciudad de Nueva York. Sus grandes letras negras con el nombre de la ciudad destacaban sobre la tela blanca. Para hacer más llevadero el calor de Los Angeles había cortado las mangas y Ringo no dejaba de llamarle «musculitos». La estrofa final de Ringo, quien llevaba puesta una camiseta de los Beatles, parecía un mensaje a los fans que esperaban el regreso de la banda de Liverpool: «Estaremos de vuelta en quince minutos. Un pequeño descanso y volveremos al escenario para tocar para vosotros una vez más».